⭐ Crítica de la película: Volviéndose Rojo 2 (2026) ⭐
Pixar vuelve a ofrecer una historia conmovedora, divertida y visualmente deslumbrante con Volviéndose Rojo 2, la esperadísima secuela de la querida Volviéndose Rojo de 2022. Si la primera película trataba sobre crecer y aceptarse a uno mismo, esta secuela profundiza en los desafíos de la identidad, la amistad y el caos impredecible de la adultez temprana.
La historia comienza con Mei Lee, ahora una estudiante universitaria que se desenvuelve fuera del círculo familiar. Aunque tiene más confianza que nunca en su lado panda rojo, pronto descubre que las transformaciones son más profundas de lo que creía, liberando nuevas habilidades y emociones aún más intensas. Cuando su espíritu panda evoluciona inesperadamente, Mei debe aprender a controlar no solo sus poderes, sino también las presiones de la independencia, el amor y la responsabilidad.

Rosalie Chiang regresa para prestar su voz a Mei con el mismo encanto contagioso, mientras que Sandra Oh brilla una vez más como su protectora y amorosa madre, Ming. Su evolución La relación sigue siendo el corazón emocional de la película, capturando la tensión universal entre padres e hijos a medida que se distancian pero mantienen la conexión. El elenco de apoyo ampliado —los amigos de Mei, ahora mayores e igual de divertidos— aporta humor fresco y calidez, manteniendo la energía vibrante.

Visualmente, Going Red 2 es impresionante. Pixar se inclina por una animación audaz y expresiva que combina la exageración caricaturesca con el estilo cinematográfico. Las secuencias de transformación son más grandes y salvajes que antes, rebosantes de color, humor y creatividad pura. Los nuevos paisajes urbanos que Mei explora se sienten vivos y llenos de detalles, desde calles iluminadas con neón hasta parques tranquilos donde su lado panda se manifiesta de maneras inesperadas.

Lo que hace que la película se eleve es su resonancia emocional. Más allá de la comedia y el caos, explora temas de autodescubrimiento, legado generacional y la valentía para aceptar el cambio. Al igual que la primera película, no rehúye las emociones confusas, sino que las equilibra con sentimiento y humor con los que niños y adultos pueden conectar por igual.

Si Hay una crítica: el acto intermedio mezcla demasiadas subtramas, lo que a veces ralentiza el ritmo. Pero el acto final, que presenta un enfrentamiento entre pandas increíblemente imaginativo que también funciona como metáfora de la autoaceptación, es pura magia de Pixar.
Going Red 2 es una digna continuación que demuestra que la historia de Mei Lee aún tiene mucho corazón (y pelaje). Divertida, conmovedora y visualmente espectacular, es una secuela destinada a hacer reír, llorar y celebrar al público una y otra vez.
🎬 Calificación: 4.6/5